Roberto Clemente

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El 23 de diciembre de 1972 la ciudad de Managua, capital de Nicaragua, fue sacudida por un terremoto. La devastación motivó a Clemente a llevar un cargamento de ayuda a los afectados. Decidió ir personalmente pues a través de noticias se daba a conocer que los militares del país administraban deficientemente los envíos internacionales.[7]

Según un testimonio, su esposa, Vera Zavala, le previno de no viajar al decirle: “No vayas Roberto”, este por el contrario respondió: “Si vas a morir, morirás”.[5] En la noche del 31 de diciembre, la nave (un DC-7) despegó de San Juan, Puerto Rico, pero a los pocos metros de dejar la isla cayó aparatosamente en el mar a las 11.40 pm matando a todos los tripulantes. El cuerpo del beisbolista nunca fue recuperado. La causa del siniestro parece haber sido la sobrecarga del aparato.[1]

Desde el momento que se supo la noticia, el luto embargó a la afición del béisbol y al público en general. Su admisión al Salón de la Fama de este deporte fue realizada de manera expedita con la anuencia del Comisionado de la liga en ese entonces, Bowie Kuhn. Por regla general, se han establecido cinco años desde la retirada o muerte de un jugador para iniciar el proceso. El otro caso al que se aplicó esta excepción fue Lou Gehrig. Clemente se convirtió así en el primer latinoamericano en formar parte de este distinguido salón.[1]

El 8 de agosto de 1973 fue admitido con el 92.63% de los votos. Sólo Ty Cobb, Babe Ruth, Honus Wagner, Bob Feller, Ted Williams y Stan Musial habían tenido un porcentaje más alto al ser ingresados hasta ese tiempo; quienes votaron en contra no lo hicieron por el pelotero sino debido al hecho del desconocimiento del periodo regular de cinco años.[8] Después de unas sentidas palabras del Comisionado, su esposa también agregó como parte de su respectivo discurso:

Este es un último triunfo, si él estuviera aquí, lo dedicaría a la gente de Puerto Rico, a la gente de Pittsburgh, y a todos sus fanáticos en los Estados Unidos. Gracias.[8]

El día de la ceremonia de su admisión, fue instaurado el “Premio Roberto Clemente” a otorgarse a aquellos que realizan labores destacadas en el deporte y la comunidad. En Puerto Rico fue nombrado como atleta del siglo,[5] y, desde el 2002, las Grandes Ligas instituyeron cada 18 de septiembre como el “Día de Roberto Clemente”.

La calidad humana de este beisbolista se advierte en estas palabras:

Cuando tienes la oportunidad de mejorar cualquier situación, y no lo haces, estás malgastando tu tiempo en la Tierra.[9]

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